A PIE DE PÁGINA

Cuando te escuché sonreír por primera vez, me despedí de la cordura de vivir sin esa melodía. Llegué a sentir el hambre de dos desmemoriados, y aún sin poder, quise que se fastidiaran los puñeteros refranes. Rompí entonces una metáfora y mis ojos se inundaron de la serenidad del mar.
Luego el tiempo reparó los espacios vacíos, se comió el miedo, y construyó un túnel entre la garganta y el pecho, para que se columpiasen los fantasmas mucho mejor. Fue entonces cuando el amor guardó silencio para no despertar mi voz y que vibrara lo invisible al oído.
Ahora que soy un folio en blanco con un beso a pie de página, creo que jamás dije tanto.

CARICIAS SUBRAYADAS

Me propuso vivir entre las cornisas y los tejados, por ser la parte más tangible del cielo. Arañar las batallas de la vida y sonreír con los ojos cerrados. Me pidió que rozase la vida propia de sus labios, que jugara con su espalda y que me balancease en sus rodillas. Quería que pintásemos la soledad y tambien cuidarla, para así jamás llegar del todo a perderla. Se atrevió a proponerme descubrir el mar de sus ojos, el que no está en las palabras, sino en las sonrisas que pierden el sentido al besar. Deseó que eligiera sus caricias subrayadas con mi color preferido, y sus miedos con formas de algodón de nube. A mí me tocó ser la tinta, a él la página y juntos, una bella y eterna historia con magia.

EN EL LUGAR MÁS EXCELENTE

Las calles y senderos que circundan y serpentean mi mente, poseen en la parte más elevada e inaccesible, placas esmaltadas con auténticos y singulares nombres. Nombres elegidos meticulosamente, por enmarcar aspectos significativos que embriagan, de gozo, a la que escribe en este preciso instante.
A ti te guardo en el lugar más excelente, el que reservo sólo al ser más extraordinario y bello que en el mundo existe.
En la bifurcación que surge entre las calles “Te Amo Con Locura” y “Recuérdalo Siempre”, te encuentras tú, con tu brillante y prodigiosa mente, con el ondulado desorden de azabache que adorna tu rostro regio e imponente.
Ahí luces magestuoso, ahí eres imprescindible. Permanecerás ahí como en mi corazón y mi mente, hasta que las cenizas que te aman con locura, reposen eternamente.

SOY DE LAS AMAPOLAS 

Te quiero tanto que te invitaría a bailar bajo la luna, te regalaría un atardecer frente al mar comiendo chocolate, y envasaría en suave seda tus besos sabor a crema.
Tan grande es mi amor que podrías ser mi chico picante, la locura de mi adolescencia y mi mejor amante.
Pertenezco a tu esencia derramándose en mi boca, a una promesa asida al Pont Neuf, o a cualquier cita, de acordeón y luna, con el murmullo del Sena bajo mis pies. Soy de la luz que un día me inundó en Montmartre, de las amapolas de Monet, y del reflejo de tu bello rostro en ese lavadero un día diez.
Eres como el arte, pues no es sólo lo que me enseñas y me haces vivir, sino todo lo que me haces sentir.

OSCURO SATÉN

Sólo quería acercarme suavemente a tu cuello y derramar lentamente sobre él las palabras que van brotando del corazón.
Son esbozos de letras, cálidamente sentidas, presas del latir más bello que jamás haya existido. Son besos dulces y apasionados, e intensos abrazos para quedarse a vivir. Sensuales roces de piel, bajo las tibias sábanas del oscuro satén que nos cubre en la noche.