LA MADRUGADA DEL VIERNES

Si pudiera escribir tan bello como tú me miras, si lograse hablar tan preciso y genuino como tú me sonríes, mi ser se mostraría tan agradecido y henchido de gozo, como el melodioso vaivén del junco que mece el viento.
Si pudiera beber varias páginas de champagne, para aliviar tu ausencia hiriente, la soledad recordaría tu tenue sonrisa y te extrañaría sólo la madrugada del viernes.
A veces pienso que todo cuanto nos rodea es una auténtica mentira, salvo aquello que, en lo más profundo del ser, se vive y siente.

FELIZ

Eres feliz cuando te late el corazón a setenta ilusiones por minuto, cuando no te engañan prometiéndote amor eterno y si puedes sentir, en lo más profundo de tu ser, cuánto te quieren.
Sientes dicha si un día descubres quién eres realmente y cuando logras confiar ciegamente en tus sombras y tus luces. Pero fundamentalmente eres feliz, cuando deseas ver el mundo de su suave mano siempre, a través de sus embaucadores ojos y recostada en su firme y bronceado vientre.

A RAS DE TIERRA

Me gusta antojarme de ti imaginando que me miras a los ojos. En ese preciso instante el amor me inunda de golpe y siento que, del pecho, el corazón quiere salir.
Tus brazos me habitan a ras de tierra para convertirme en la mejor rama de tu árbol, para ser una prolongación de ti.

LUNA DE RECUERDOS

Quiero contemplarte crecer, temblar de emoción y llenarme de ti al rebosar el sándalo de tu esencia, ahogándome en el delirio de tus olas.
Surfear quiero tus montañas de encrespada espuma, bañándome en el cristal de tus ojos, mientras me sumerjo en la inercia de tus movimientos.
Naufragar quiere mi voz en el océano de tus labios, inundar el cielo de mi boca al pronunciar tu nombre y soñar despierta entre esos brazos que, al cobijarme, me deshacen.
Ansío sentir vértigo púrpura al contemplarte, anidando nudos en la garganta que desaten una sucesión de besos silvestres. Susurrando gritos de sensualidad que embistan poemas en mi ser, bañando sueños en el templado mar de mi vientre.
Tu ausencia es un poema en mi pecho, Luna de recuerdos llameantes en mi mente y mágico plenilunio que recorre mis venas hasta el mar de mi frente. El canto sideral dónde jamás se pone el sol y que recreo en mi mente.