YO MISMA

A tu lado soy tan yo misma, que podría susurrarle a Venus con un alfabeto divino, ser una crisálida etérea e invisible y una alborada derramada de ilusión imparable.
Contigo me lanzaría al vacío a ciegas y sin paracaídas, no me importaría cenar bajo un mísero puente o incluso le sonreiría al mismísimo demonio de lado y hasta de frente.
Junto a ti soy Luna llena cada día, aroma de mariposas que escapan de mis labios ardientes y ese estrepitoso trueno que logra calmar la ausencia de tus abrazos delirantes.
Castillos en el aire forman mis sueños al rememorarte. Nebulosa insaciable soy, musitando tus suspiros al vacío, y cuna del amor más profundo, mientras te honran los surcos de mi latir con bríos.
📷L.M.A.

CARTA BLANCA

Consigo sobornar al tiempo arrancándole un lírico instante de labios, ese que desborda ferozmente la orilla dónde el mar me devuelve tu poesía. El sonido de la felicidad dispone de un ático bronceado con vistas a tu sonrisa, esa que sabe de memoria el cálido brillo del Sol. Heraldo de ilusión eres, salpicando mis huellas con sabor a evocadora marea, como un sendero esperanzador para zarpar temprano… Y navegar en carne viva y carta blanca en la conciencia.

TE ELIJO A TI

Da igual que la poesía no patee incesante las calles, incluso que ni pise engrasados charcos, o aletee como un enrabietado y engreído niño ante una golosina cualquiera; hay belleza en todo cuanto me haces sentir.
Da igual si mi reflejo se produce contra un cristal agrietado y sucio, incluso si el aire está embriagado de partículas contaminantes, o si el destino se muestra tan incierto como inevitable; tú embelleces el caótico mundo que me circunda.
Si hago balance, el corazón se convierte de inmediato en un órgano insulso y bastante torpe. Entonces procuro contarme una anécdota divertida, que provoque risa instantánea y fácil, para camelar a mi cerebro…
Y asi, sin demasiada parafernalia, te continúo eligiendo a ti, a tu recuerdo atravesándome el pecho, y a cientos de suspiros compungidos, que nacen en mis entrañas encaladas por tus bellos halagos.
Por todo cuanto vivo a tu lado, he entendido que no es lo mismo complacer que amar, y que nada ni nadie llega para quedarse, sino para ayudarnos a seguir aprendiendo con sus enseñanzas de vida y su generoso ejemplo.
Siempre seguiré buscándote, aunque ya te haya encontrado, pues a tu lado aprendo a vivir de nuevo y hasta saboreo lo vivido com mucho más agrado.