SOY DE LAS AMAPOLAS 

Te quiero tanto que te invitaría a bailar bajo la luna, te regalaría un atardecer frente al mar comiendo chocolate, y envasaría en suave seda tus besos sabor a crema.
Tan grande es mi amor que podrías ser mi chico picante, la locura de mi adolescencia y mi mejor amante.
Pertenezco a tu esencia derramándose en mi boca, a una promesa asida al Pont Neuf, o a cualquier cita, de acordeón y luna, con el murmullo del Sena bajo mis pies. Soy de la luz que un día me inundó en Montmartre, de las amapolas de Monet, y del reflejo de tu bello rostro en ese lavadero un día diez.
Eres como el arte, pues no es sólo lo que me enseñas y me haces vivir, sino todo lo que me haces sentir.

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2 pensamientos en “SOY DE LAS AMAPOLAS 

  1. No es necesario que lo digas que eres de amapolas, tus letras de por sí solas nos lo hacen saber. Imagino ese corazón, rebozante de amor cuyo lenguaje no hace más que hablar de amor.
    Exquisito escrito. Saludos.

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