CONSTELACIONES

Llevaba una cascada de sol para esquivar los labios del invierno, ropa ceñida a su perversa desnudez y un silencio preso en la garganta. Cuatro gotas, de imposibilidad atormentada, calaban en su orilla. Eran como arena húmeda que perfumaba de sutiles versos su bronceada espalda.
Lluvia de brotes dorados aferrados al rostro, cual truncada reja de serpenteada hiedra. Suspiros despeñados, escapaban de sus labios, cuando admiraban la primicia de su cielo desafiando la gravedad; como constelaciones de pecas unidas a destiempo, unidas a ti.

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