ES MÍO

El camino es mío
El cansancio es mío
El suspiro es mío
El esfuerzo es mío
El rostro es mío
El corazón es mío
El sentimiento es mío
El latido es mío
El sudor es mío
El destino es mío

Y por mucho que la satisfacción y la gloria se empeñen en ser de otros, el cielo…

El cielo es mío.

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CONSTELACIONESu

Llevaba una cascada de sol para esquivar los labios del invierno, ropa ceñida a su perversa desnudez y un silencio preso en la garganta.
Cuatro gotas de imposibilidad atormentada calaban en su orilla. Eran como arena húmeda que perfumaba de sutiles versos su bronceada espalda.
Lluvia de brotes dorados aferrados al rostro, cual truncada reja de serpenteada hiedra. Suspiros despeñados escapaban de sus labios, cuando admiraban la primicia de su cielo, desafiando la gravedad; como constelaciones de pecas unidas a destiempo, unidas a ti.

HIPNÓTICO

Aunque el horizonte continúa amenazante, mi mar permanece en calma y soñando con el intento de vivir flotando. Por tí duermo serena, con el alma un tanto desfigurada, pero alejado mi rostro de la que seré tras el cristal de cualquier velatorio. Alargo la esperanza de mi vida hasta el interior de un bloque de noble madera por esculpir, quitando todo lo que sobra y dándole forma a lo que de mi queda.
Atrás quedó el mundo oscuro y ajeno donde me parieron, la desolación atropellada por el silencio de unos zapatos zurcidos, y un timbre lejano siempre sonando cólera. Lejos ya de los códigos del infierno, vislumbro tus ondulados cabellos bebiendo poesía de mis labios. Mi boca transpira cierto temor, pero mis labios escriben palabras con sabor a puertos imaginarios, viajes con velas desplegadas hacia la sensualidad más transgresora e indolente; anhelando verte, rozando tu tímido color sobre el camino.
Soy esa luz que ya no cabe en los candelabros, ese sueño mecido sobre un mar que flota como hipnótico.
No sé adónde me lleva este espejo envuelto en mágicos latidos, pero llevándote conmigo, ¡que me sorprenda el paciente destino!

PAPELETA PREMIADA

Nunca ha habido ni habrá precipicios a tu altura, ni amanecer tan bello como contemplar tu rostro. Se agota la vida sin tu amor a medida, sin los pájaros resucitando tus besos y bailando mis ganas de morir por ti.
Nunca supe jugar con la soledad al escondite, ni resultó nada de remendar los ásperos modales del tiempo. Sólo sé poner al fuego mis sábanas tibias y contar cuentos matutinos, con cierto regusto a noticia en diferido y con argumentos de balcón encantado.
A tu lado parezco una atrevida adultescente, sin parecido colegial alguno, con una premiada papeleta en felicidad y una sonrisa encendida para repostar; encantada de decirme que me gusta gustarte, y los recuerdos perfumados desde un glorioso y enloquecedor martes.

FRESCO Y LOZANO

Ayer recordé el primer beso que te dí y no ha envejecido nada, sigue fresco y lozano. En él no hace mella el tiempo, ni nuestras caricias envejecen al rozarnos.
Cuando tus labios se alejen, su sonoro recuerdo hará eco en mis oídos, y te sentiré tan cerca, que se confundirán nuestros latidos.
Alejarme de tu mirada, es como correr hacia la lluvia goteando enojos incesantes, como si el ahora mordiera mi boca triste y compungida, pero sin olvidar jamás el sinuoso perfil de tus labios sobre mi vientre; rememorando ese acuoso reguero de lengua, lamiendo mis orillas de lava incandencentes.

TÚ MÁS

Quizá me conozcas tú más a mí que yo a ti, y quizá tienes tú la razón, y la felicidad se trata sólo de pequeños y mágicos instantes.
Lo que es seguro, es que quiero vivirlos todos contigo.
Por eso mi mente vuelve una y otra vez a esos bellos lugares que compartimos, para cerciorarse de que eres tú, y siempre serás mi mejor elección; pues te dibujó mi mente con tal intensidad y deseo, que cuando te hiciste realidad, sabía, con absoluta certeza, que tú lo llenarías todo.