EL MAYOR

Quiero que sepas cuánto te quiero, que le has dado un sentido a mi vida que jamás pude imaginar, y eso es algo que ya nadie me podrá arrebatar.

Sé bien que nunca seré para ti esa mejor amiga, a la que sueles contar tus sentires más íntimos, o tus más bonitos secretos. Y sé que tampoco pensarás en mi, como en ese bello amor que en el pasado viviste y disfrutaste hasta la saciedad; ni siquiera conseguiré llegar a ser, ese pasajero romance que te llenó de ilusión, de romántica pasión, y alegría jovial.
Sé bien que jamás estaré a tu altura, ni llegaré a ser tu mejor confidente; que no te sincerarás conmigo sobre lo realmente importante, ni hoy, ni otro día, ni de repente.

Pero sabes bien que todo esto no me importa nada, pues hoy siento muy hondo tu amor, tu atención, y tu tiempo, y ese es el mayor tesoro que tengo.

NO HABER VIVIDO

Vivir sin la pasion que te nace cuando te mira, sin la emoción de sentir en tu cuello su respiración, o sin el entusiasmo que te invade al verle cada nuevo día, no es vivir.
Si no flotas al escuchar el timbre de su voz, si no sientes que pierdes la vida al abrazarle, o si no cantas con verdadera furia mientras te roza, entonces no es amor.
Si no sientes felicidad hasta el delirio, unas inmensas ganas de gritarle al amor como una posesa, si no sientes una loca pasión y una maravillosa obsesión por esa persona, entonces no es amor.
Perder la cabeza por alguien, no poder vivir sin él, y que te ame de igual modo, es lo que da sentido a la vida. Lo demás no tiene sentido, es no haber vivido.

LA ÚNICA

Y de repente me doy cuenta, de que eres la única parte que espero del día, esa mirada donde se desvanece la absurda promesa de no volverte a enamorar.
Te llevo tan dentro, que ni arrancándome la piel, olvidaría el antojo de amarte. A veces lo intento todo con el amor propio, pero es que no besa como tú, ni araña por dentro como tu ausencia.
Sólo deseo poner mi sonrisa en tu boca, teñir mi piel con el color de tus labios, y quedar, en infinita deuda contigo, por todo cuanto me haces sentir.
Y de repente, llevar entre las manos, la música que escuchas dentro, y el silencio que te pronuncia.

ESTELA CON RUMBO CIERTO

Son tus caricias, cuando me tocan y me recomponen los latidos, las que me enseñan de un modo impredecible. Son tus ojos los que recrean en los míos el brillo de una noche estrellada y la inmensidad en una sola mirada.
A tu lado abrazo el plateado de la luna, o el suspiro ausente del frío que surca la bóveda celeste. Tu complicidad me ha enseñado a escuchar el rítmo de mi voluntad, a caminar serena en mis despertares insomnes. Me conduces hacia un despertar eterno, hacia un horizonte en el que ya no sé distinguir mis monstruos de los de siempre.
Mi irónico infitito estaba sin cumplir, pero ahora, daría todo por asomarme a la ventana y ver que vienes, pues hasta las olas que bañan mis pies, adoptan tu forma sin ni siquiera quererlo pretender. Incluso me crece el amor sin tiempo ni espacio, expresando todo cuanto anhelo. Y así es como tu voz va y viene en un vaivén de amor, en un morir de ti.
Y si tú no estás, mi vida, entonces te juro que te invento, y si no puedo verte, cierro los ojos y te recreo en mis bellos sueños.
Todo cuanto vivo y siento, jamás lo cuento, pues así todo va bien, y la estela de nuestro amor, navega con rumbo cierto.

ADMIRARTE SIN DESCANSO

Si quieres, puedo ser esa brisa que te roza las mejillas, que te abraza suavemente y te desnuda; o puedo ser ese pensamiento que te dibuja una sonrisa donde en otro instante reinaba una engrosada y seria línea.
Siempre me enredo en tu recuerdo para quedarme en él, como hundida en tu inquietante paisaje; intacta en la añoranza de tus besos, pues advierto que ambos somos casualidades repletas de intenciones, de infiernos que nunca parpadean para poder admirarte sin descanso.
Solo sé una cosa cierta, y es que te quiero de un modo cursi y loco, caprichoso y delirante. Te amo en este mismísimo instante, lo seguiré haciendo cuando decline este caluroso día, continuaré con el fulgor de las estrellas, y al albor continuaré todavía…
Te vivo como si fuera inmortal, robando primaveras a los parques, conjurando tus apetitosos labios en mi cama; sin párpados repetidos ni sueños a ratos.
Aburrida de mi en tu ausencia, y sola la mirada extrañándote cómplice, dono al viento migajas de existencia, mientras conjugo puentes rumbo a tus cálidos abrazos. Nunca soñé con amarte así, ni con sentirte de esta suicida manera.
Tengo que seguir amándote aunque los días pasen sin besarnos los labios, cultivando en mi pensamiento tu bella imagen día y noche, a todas horas…

ETERNA MADRUGADA

Más de siete mil millones de personas en el mundo y no dudo en buscarte a ti, en abrirte las puertas de mi corazón, pues ya tengo suficientes cristales coloreados en el cajón de los sobresaltos.
Algún insensato podría pensar que has llegado tarde, pero nadie tan extraordinariamente oportuno como tú.

Me fío de la intuición como un timón que me hace navegar con buen rumbo, que no intenta convencerme de nada. Me muestra la vida con una copa de frescura entre las manos, con toda su impaciencia, entusiasmo, e incluso desgarro. Me concede un baile con la mujer que soy, con los pasos de la verdad y coincidencias en el camino. Una sensible y encantadora melodía de fondo, me hace conectar con tu latido, y me dejo columpiar con los ojos cerrados y los sueños abiertos de par en par.

¡Parecías tan imposible, y al mismo tiempo, tan fácil de amar!

Vendimiando en tus adentros, me sumerjo en tu exquisita urbanidad, empapándome cuando llueves, ahogándome en el oxígeno de tus labios. Quizá porque eres música, contigo no hay ausencia que valga, ni desperdicios de vida alguna. Tu amor me hace evolucionar y lucir renovado el corazón, incluso consigue que sienta extrañeza por lugares donde jamás he estado…

Una vida ya no alcanza para amarte, pues entre mis brazos eres eterna madrugada.

ME DUELES

Desde que mis sueños te recrean, vivo dos veces. Tuya soy porque me has devuelto lo que otros se llevaron, y ahora, la pasión por vivir, me dice que existes, que vives en mi.
Me dueles y me satisfaces, como lo hace la música que has instalado en mi espíritu, como la oportunidad de acercarme a lo que era yo sin saberlo.
Ahora soy la que te extraña todo el tiempo, la rebeldía que se da cuerda, el coraje de volar aun con incertidumbre; la sed infinita de sentir con todo. Soy la canción que aprendió a irse sin dar un paso atrás, la mariposa que piensa en ti, mientras se enamora sin tratar de ser eternidad; o la margarita que ya no se hace ninguna pregunta.
Veo como rompe a llorar cada amanecer por tu ausencia, valiente al echarte de menos, viajando en pos de tu sombra; enmudeciendo las cicatrices y sepultando en el olvido los recuerdos…