OBSCENIDADES

Vuela el viento a lomos del sigilo en tus cabellos. Flota la luz entre los visillos de tus transparentes ojos.
Derriba tu angulosa boca la cadencia de mis apasionados besos. Cosecha tormentas el arrojo de tu espalda que suspira.
El peso del silencio tararea el ocaso de la tarde. Canciones implorando tu aurora al vaivén de mis abrazos.
Obscenidades de piel bailando mis ganas contigo.

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FLECHAZO💘

¿Podría una sola alma, nacida en la inmensidad del cielo, dividirse en dos espíritus, tan sumamente similares y bellos, que pudieran ser llamados sencillamente gemelos?
¿Y sería tal vez posible que esos dos espíritus, cual astros brillantes y fugaces, se precipitasen sin temor alguno en la oscura inmensidad del espacio, para permanecer como polvo estelar vagando cientos de años, sin rumbo preciso, hasta reencontrarse y fundirse en sólo uno?
Tal vez es lo que nos sucede al encontrarnos dos almas gemelas de un modo casual y absolutamente fortuito. Tal vez así podríamos dar algún sentido al flechazo que gloriosamente vivimos.

GAVIOTA DESDE EL SUELO

¿Sabes que de ángel tengo poco cuando trato de imaginarte? ¿Que me falta boca para besarte, para eternizar este amor que respira del viento al rozarte?
Llegan del norte tus gemidos y mis labios los guardan intactos. Tus palabras son el beso más poético, la mejor y más bella magia.
Por el brillo de tus ojos me descubro, por la seguridad de tus dedos siento las huellas que recorren mi cordura.
No sé cómo nombrarte sin deshacer tu nombre, como buscar tu boca con mi lengua ardiente. No hay lamentos cuando ahogas mi deseo o si despiertas mi carne, cuando por ti laten mis derramados sueños.
Te encontré como sangre surcando por mis venas, como suspiros desbordados que se adueñaron de mi sonrisa, y tu voz, al fin, hizo que la luna tuviera sentido.
Deseo clavarte con un beso cientos de ahogados suspiros, y arañar tus latidos con mi cuerpo, mientras nos convertimos en polvo y estallamos nuestros placeres juntos.
Te mostré mi mar porque con tus labios encarcelas mi locura, porque cabalgas mis violentas olas con tu furia. Me haces mucho más fácil ser gaviota desde el suelo, derretir la primavera en pleno invierno, y ser verdad en la cruenta mentira que pasea la vida rozando mi cabello.

FUEGO QUE TORTURA

Somos una alocada y furiosa pasión fundida en corazones gemelos. Un trazado curvo que abraza nuestras almas, en una espiral que realza la unión de nuestros labios.
Somos fuego que acariciando abrasa y lentamente tortura, como ascua encendida que funde nuestras almas en sólo una.

JULIETA

Cuando tú no estás conmigo, tu ausencia viste el cielo con el manto de un luto profundo. Lo cotidiano se envuelve en una pátina cenicienta, e incluso el dorado otoño llora compungido en el doliente exilio de tu sonrisa.
La perfidia de tu lejano recuerdo cubre hasta el destello de las estrellas ya desaparecidas.
Si tú me faltas, siento que soy como una enamorada Julieta, sacudida por la locura pasional de un acalorado fulgor adolescente.

AGUARDÁNDOTE

Se acabaron las vacaciones, el calor sofocante, las noches de terraza y las charlas acompañantes. Se fueron los paseos por la playa, los atardeceres junto a las rocas y la espuma blanqueando mis pies a solas. Adiós a los sabrosos helados, a la cálida piel bronceada, al tiempo de ocio y a la quietud del inmenso mar que me hablaba.
Comienzan pronto su periplo las caprichosas tormentas, a rugir el agreste viento y el ajetreo del ocupado e incesante tiempo. Empiezan las temidas prisas, los desagradables ruidos del tráfico, los rostros enervados, los solitarios y cristalinos charcos.
Se acercan las frías noches de besos furtivos, el abrigo bajo la fría nieve, las chimeneas humeantes y el reconfortante abrazo, bajo el edredón, que envuelve los cuerpos desnudos de los amantes.
Todo cambia con el paso del tiempo, menos el transcurrir de las horas esperándote, de los días aguardándote, de las semanas de un calendario que fluye incesante. Todo cambia menos lo que por ti siento. Por eso, nada mermará jamás mis ganas de amarte, ni de rozar tu piel desnuda, ni de besar tus manos al mirarme.
¡Por eso, jamás podría olvidarte!