VIAJAR EN EL TIEMPO

Aunque dicen que el amor es ciego, curiosamente, si es verdadero, suele abrir los ojos de par en par y hacer cantar a rosas, ranúnculos y peonías. Sucede tambien que acompaña un cuarteto de cuerda en el viento y que se convierte en la epoca más preciosa que jamás haya existido.
El corazón se embarca en gloriosas aventuras y las nubes buscan, en el brillo de sus ojos, la más bella inspiración…
Será como viajar en el tiempo al besarnos y despetar con versos de amor.

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SI, LA TIENES

Tienes una sonrisa de esas, que hacen que el mundo entero quiera sonreir, y como ya hice las paces con mi dolor y ahora navega brillantina por mis venas, cualquier acontecimiento que traiga el futuro, lo acuñaré con placer, porque tú luces fundido en mi y yo serpenteo en ti.

HUYENDO

Tal vez el amor sólo sea gritar tu nombre hasta olvidar el mío, o soñarte como yo te siento.
Quizá seas tú quien devuelves, con tu belleza, la vida a las flores, el brillo a las estrellas; quien pueblas la soledad y haces que el presente dure una minúscula fracción de segundo.
Tus labios saben a albores de la mañana, a consuelos secretos. Son la única música que sabe mi alma.
Tus ojos, herbario de bellas plegarias, laten cual vibrante guitarra.
Siento que he vivido varias vidas antes de saberte, y que el tiempo, lejos de ti, sale huyendo cabizbajo y triste.

UN DÍA FUE

Y cuando, al fin, el refrescante agua cierre su ciclo, volviendo a ser añil infinito y turquesa mar, olvidará quizá que un día fue turbulento rio, que engalanó de gélidos cristales las encrespadas cumbres, o tornó, a esponjoso azúcar de nube, su pálido pasear.

AMAR

No sé si la felicidad existe o está anestesiada, si es efímera o si cuando vas a rozarla se evapora. Sólo sé que deseo que trepe por mis venas, que se aferre a mi como una alocada enredadera, y que juntos hagamos del amor un saber estar; dos verbos que, unidos, saben mucho de felicidad.
Te vi por dentro y ya no puedo estar fuera, y para que lo compruebes subiré el volumen a la distancia que nos separa y así, sabrás como suena tu ausencia.
Me brilla la mirada y eso no puede ser un error. Atesoro un cielo a punto de despertar y esta vez no pienso cerrar los ojos ni a tu perfume, ni a tus dedos, ni a esa canción que me hace latir a mil cuando te recuerdo al cantar.
Jamás dejaré de mirarte por primera vez, ni dejaré de pensar en ese instante que quise más y más de ti tener. Adelantaré cientos de veces la canción hasta donde te veo de nuevo, hasta donde no me importa nada más que tus labios luciendo mis besos.
Quiero vivir otra vez esa sensación que se experimenta al columpiarse, la que te embarga cuando te encuentras detenido en lo más alto, en la inmensidad azul. Esa fracción de segundo en la que ganas ingravidez antes de bajar, en la que explosionas por dentro de inquieta felicidad. A esa fantástica sensación es a la que yo denomino amar.
Ciertamente ya no importa carecer de un lugar a dónde ir, pues tengo en quién quedarme a aprender a vivir.

SOY DE LAS AMAPOLAS 

Te quiero tanto que te invitaría a bailar bajo la luna, te regalaría un atardecer frente al mar comiendo chocolate, y envasaría en suave seda tus besos sabor a crema.
Tan grande es mi amor que podrías ser mi chico picante, la locura de mi adolescencia y mi mejor amante.
Pertenezco a tu esencia derramándose en mi boca, a una promesa asida al Pont Neuf, o a cualquier cita, de acordeón y luna, con el murmullo del Sena bajo mis pies. Soy de la luz que un día me inundó en Montmartre, de las amapolas de Monet, y del reflejo de tu bello rostro en ese lavadero un día diez.
Eres como el arte, pues no es sólo lo que me enseñas y me haces vivir, sino todo lo que me haces sentir.

POR PURA INERCIA

La felicidad tiene el torso bronceado y unos engrosados labios.
Me llegó en plena resaca de un naufragio, y al principio me atrajo para sí por pura inercia.
Yo era una soñadora primavera, pero aparentaba un brumoso diciembre cualquiera. No sabía mucho de felicidad, pero me defendía sobreviviendo en paisajes repletos de letras.