HIPNÓTICO

Aunque el horizonte continúa amenazante, mi mar permanece en calma y soñando con el intento de vivir flotando. Por tí duermo serena, con el alma un tanto desfigurada, pero alejado mi rostro de la que seré tras el cristal de cualquier velatorio. Alargo la esperanza de mi vida hasta el interior de un bloque de noble madera por esculpir, quitando todo lo que sobra y dándole forma a lo que de mi queda.
Atrás quedó el mundo oscuro y ajeno donde me parieron, la desolación atropellada por el silencio de unos zapatos zurcidos, y un timbre lejano siempre sonando cólera. Lejos ya de los códigos del infierno, vislumbro tus ondulados cabellos bebiendo poesía de mis labios. Mi boca transpira cierto temor, pero mis labios escriben palabras con sabor a puertos imaginarios, viajes con velas desplegadas hacia la sensualidad más transgresora e indolente; anhelando verte, rozando tu tímido color sobre el camino.
Soy esa luz que ya no cabe en los candelabros, ese sueño mecido sobre un mar que flota como hipnótico.
No sé adónde me lleva este espejo envuelto en mágicos latidos, pero llevándote conmigo, ¡que me sorprenda el paciente destino!

SANGRO ALEGRÍA

Me gusta cuando me amas y sangro alegría. Tantos lugares veo encarnados en ti, que mis latidos saben quererte como quizá nunca tú lo hiciste.
Pedí al cielo amarte hasta el infinito, y ahora la inmensidad llega hasta dónde tus sensuales labios quieran.
Eres y serás rastro en mi sangre, huella en mi alma, deseo en mi piel, y si te encuentro en otra vida, y me ciega la luz cuando alcance tu noche, te lo ruego, no te olvides de quererme.
Ojalá te den muchas ganas de besarme cuando me pienses y te duelan las manos por no poder abrazarme. Ojalá me extrañes mucho y en todas las canciones me recuerdes con gusto.

VICIO

Existen todo tipo de bellos instantes para disfrutar, hermosos parajes en los que deleitarse, y luego estás tú y ese mágico delirio al que me transportas con sólo mirarte.
Tu boca siempre es un vicio para mis labios, y tus ondulados cabellos, instrumentos al viento donde adentro y confundo mis manos. Tus venas, las raíces al aire que van donando color al silencio, y tus ojos rezuman astros de cristal tallado, pariendo luz, recordando la sombra de su canto.
Al evocarte, apareces en el perfume que perdió su aroma, o en las tonalidades que ya se demacraron.
La eternidad comenzó a fijarse en mi un bello día de otoño. No había paisaje u horizonte ante mis ojos, ni siquiera una agradable y refrescante brisa. Sólo cuatro paredes, una voz meliflua y un teléfono.
El silencioso murmullo de tu voz no dejó intacto mi corazón, ni desilusionó mi mirada.
Jamás reparé en el cruel espacio que nos separa, hasta que se transformó en distancia entre nuestras orillas, y mientras te sueño, vas dejando murmullos de mar descalzos por la arena espumosa que nos acaricia.

Eres como un frío invierno que explosiona primaveras en cada rincón, como una rebelión de aromas que se desbordan para ser mi perdición, y así, alfabetizar mi niebla con el halo repentino de tu voz.📷AJG